sábado, 30 de diciembre de 2006

Conocernos, aceptarnos.


Conocernos es un proceso de toda la vida, e incluso sospecho que nunca nos conoceremos a fondo por más años que pasen. Las personas siempre tenemos rincones oscuros, ignotos y recónditos, que no solo no damos a conocer al mundo sino que tampoco los conocemos nosotros. Así como la memoria mantiene muchos recuerdos bajo llave bien guardados en el inconsciente, hay características de nosotros que también se esconden sin saber. Entonces hay que apreciar lo que conocemos de nosotros y explorarlo: ver qué es lo que hacemos, cómo lo hacemos y cómo actuamos, y por qué hacemos las cosas de esa manera.
Una vez que empezamos el camino de conocernos, es sumamente importante aceptarnos. En el trabajo de conocernos, encontraremos cosas que podrán disgustarnos e incluso asustarnos. Si no las aceptamos, si las negamos neciamente, generamos más problemas a nivel consciente e inconsciente: comienzan los trastornos, la culpa, el odio a uno mismo, la baja autoestima, el autoengaño, y tanto más.
Pues bien... por falta de aceptación he llegado a donde estoy ahora. Escribiendo lo que me acongoja, lo que me atemoriza de mí misma, espero lograr una aceptación o al menos una ligereza en la carga que llevo encima. A lo largo de las actualizaciones en mi blog espero encontrarme más serena y satisfecha conmigo misma, así como apoyo de la gente que amorosamente lea y firme. Desde ya mismo agradezco a todos los que se tomen un momento para leerme, para comentarme y para entenderme. Y espero poder hacer amigas nuevas, al menos por internet, con quienes pueda compartir esto que a tantas nos pasa.